martes, 17 de noviembre de 2015

De la tierra y agua somos.

Las personas indígenas, aquellas que mantienen sus costumbres tanto en fiestas como en la manera de trabajar su tierra para poder vender su producto o simplemente ocuparlo en el consumo familiar, han sido el blanco de la clase alta en este país desde siempre y ahora le han dado otro golpe a estos grupos que por mucho han sido sometidos, sobajados y las condiciones políticas del país los ha mantenido en un estado de ignorancia, pues desde el 2011 se han abierto concesiones para la minería y las hidroeléctricas en las tierras comunales de la sierra norte de puebla.
Según una publicación del periódico La jornada en el 2013, hace un recuento de las concesiones otorgadas tanto a empresas nacionales como extranjeras, quedando de la siguiente manera:
Para las Hidroeléctricas:
Sobre el río Ajajalpan:
* La comunidad de Xochicuautla en Ahuacatlan, para generar 23 MW y cortina de 23 metros por la empresa Grupo México.
* La comunidad de San Mateo en Ahuacatlan, para generar 60 mw y cortina de 42 metros con la empresa de Comexhidro.
* En Olintla, Grupo México en colaboración con las autoridades municipal, avanza abriendo brechas y haciendo labor de convencimiento para que la gente acepte la hidroeléctrica.
Sobre el río Apulco:
* La comunidad de San Juan Tahitic en el municipio de Zacapoaxtla para generar 18.58 MW con la empresa Gaya.
Sobre el río Zempoala y Ateno:
* La comunidad de San Antonio del municipio de Zapotitlán afectando los municipios de Xochitlán, Atlequisayan y Zoquiapan con la empresa Ingdeshidro electrica que cambió su nombre en junio de 2013 por Gina, proyecto que contempla dos tomas y dos casas de maquina
Construir una hidroeléctrica implica una serie de factores perjudiciales para los pobladores de dichos lugares, por ejemplo el desgaste de la flora y fauna donde pueda ser construida, haciendo las tierras infértiles para un próximo uso agrícola así como la contaminación del agua que ocupan para los riegos e incluso para beberla, la destrucción del entorno tanto social como cultural, pues por ser personas arraigadas a sus creencias, ven a las compañías como destructora del ecosistema, ya que ellos no conciben una vida sin sus tierras, sin lo que la madre naturaleza les ha proporcionado para vivir.


Para la actividad minera el panorama no tiene una gran diferencia, pues la sumatoria de las cifras de los metros cuadrados que han sido concesionadas para esta actividad resulta ser de 817,148 hectáreas que representa 23.75 por ciento del total del estado (fuente: Los Municipios de Puebla, El Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal)
* Ixtacamaxtitlan, con tres proyectos con mil 403 concesionadas a Peñoles y Aladen Minerals LTD, Canadá.
* Zapotitlán, con seis proyectos en 5 mil 840 hectáreas concedidas a particulares.
* Xochiapulco, con 9 mil 690 hectáreas concedida a Minera Gavilán,
* Zongozotla, con 300 hectáreas concedida a Particulares.
* Zacatlán, con dos proyectos, uno de 4 mil 613.7 hectáreas y otro de mil 100 concesionada a Minera Plata Real de Canadá.
* Teziutlán, con 10 proyectos en 7 mil 300 hectáreas concesionada a Minera Autlán.
* Hueyapan, con 420 hectáreas concesionado a Grupo Ferrominero.
* Tlatlauquitepec, con cinco proyectos de mil 600 hectáreas concesionado a Grupo Ferro Minero.
* Zaragoza, con 225 hectáreas concedido a Grupo Ferro Minero.
*Xicotepec, con tres proyectos y 272 hectáreas concesionadas a Minera Zapata.
* Tlamanca, Zautla de la empresa China JDC (en donde se juntaron hasta 5 mil personas que firmaron para su expulsión), además cinco proyectos con 5 mil 669 hectáreas concesionadas a Minera Gavilán y Peñoles.
* Tetela de Ocampo, con 13 proyectos de 22 mil 727 hectáreas concesionada a Firco y Peñoles. 


Minería a cielo abierto:
Es una actividad industrial que consiste en la remoción de grandes cantidades de suelo y subsuelo, que es posteriormente procesado para extraer el mineral. Este mineral puede estar presente en concentraciones muy bajas, en relación con la cantidad del material removido. 
Como parte del proceso, se cavan cráteres gigantescos que llegan a tener 150 hectáreas de extensión y hasta 200 metros de profundidad. Para extraer 0.01 onzas de algún tipo de sólido, las compañías mineras necesitan remover y destruir una tonelada (2 mil libras) de suelo.
Impacto ambiental es que se obtiene después de realizarse es devastador, mencionaremos sólo los aspectos más importantes:



*Afectación de la superficie y del entorno en general,
*Contaminación del aire
*Afectación de las aguas superficiales y freáticas o subterránea
*Afectación de los suelo
*Impacto sobre la flora y fauna,
*Cambios en el micro clima e impacto escénico posterior a la explotación.

Este es el proceso se llevará a cabo en los proyectos de minería que se han contemplado para el Estado de Puebla, aunado con el fraking,  que es la perforación de un pozo vertical hasta alcanzar la formación que contiene gas o petróleo. Seguidamente, se realizan una serie de perforaciones horizontales en la lutita, que pueden extenderse por varios kilómetros en diversas direcciones. A través de estos pozos horizontales se fractura la roca con la inyección de una mezcla de agua, arena y sustancias químicas a elevada presión que fuerza el flujo y salida de los hidrocarburos de los poros. Pero este flujo disminuye muy pronto, por lo cual es necesario perforar nuevos pozos para mantener la producción de los yacimientos. Por este motivo, la fracturación hidráulica conlleva la ocupación de vastas extensiones de territorio.



Debido a que el subsuelo se fractura, las grietas permiten el escape del gas hallado contaminando el agua que pase por ahí haciendo que sea inservible para próximos usos, las desventajas son las siguientes:
* Contaminación de las fuentes de agua
* Impactos sobre la salud: Los expertos señalan que al menos 25% de las sustancias utilizadas en las distintas mezclas de perforación pueden causar cáncer y mutaciones, 37% afectar al sistema endocrino, 40% provocar alergias y 50% dañar el sistema nervioso. 
* Emisión de gases y su contribución al calentamiento global

Las negligencias que se han tenido por parte de las empresas y autoridades al llevar a cabo sus actividades, hacen que la gente que se está viendo afectada por estas y otras  acciones, salga y pelé por lo que les pertenece, pues ellos conciben a la madre naturaleza como un todo, ya que de ahí se han sostenido durante décadas, no conciben su vida sin agua para regar su plantío, o sin el suelo para poder sembrar o cosechar, los pueblos se han declarado en contra de todo lo que dañe a sus tierras, pero las autoridades, como ya es costumbre, beneficia al que más tiene aunque perjudique al que poco a poco va saliendo a delante, por otra parte hacen caso omiso de las peticiones que llegan hasta las oficinas para poder detener la destrucción del ecosistema, sin embargo eso no ha sido suficiente para frenar los intereses de los que abrieron las concesiones, pues a pesar de que los pobladores se proclaman en contra las empresas han ido instalándose y sacando a la gente de sus parcelas con el fin de realizar su labor y emprender lo que para ellos es mejor, pero los pobladores lo ven de diferente manera, lo ven nocivo para sus vidas, no quieren extranjeros acechando a su pueblo, ni tocando algo que no les pertenece, los pobladores los llaman “Proyectos de muerte”



domingo, 8 de noviembre de 2015

Recordando a los que nos dejaron por un instante

Viernes 30 de noviembre
Era un día no tan común pues ya estaban próximas las fechas que, en lo personal, me agradan más; la festividad que los mexicanos realizamos a las personas que se han ido, que nos han dejado o que simplemente se han dormido para despertar en el inframundo, la llamamos Día de muertos o día de todos los santos y si somos más apegados a la religión católica se le llama Día de los fieles difuntos.
La tradición es colocar un altar en donde son puestas las ofrendas, estas van desde dulces hasta comidas y bebidas, según los gustos de las personas que ahora nos miran desde otra dimensión, se colocan arcos alrededor del altar repletos de flores de cempasúchil con manos de león y la flor siempre viva, en la entrada de la casa se traza un camino de flores con las que adornaron los arcos, hasta llegar al altar y ahí son colocados dos escalones para que las almas puedan subir y revisar lo que la familia ha hecho sólo para ellos, claro, cada región o estado tiene una manera diferente de realizar la ofrenda, lo que yo he descrito aquí es la forma de hacer un altar en la sierra norte de Puebla en un pueblo “mágico” llamado Huauchinango.
Durante la mañana tuve que ir a la escuela, aunque, para ser sincera,  tenía más ganas de irme a mi casa y no es que no me guste estudiar pero la verdad ya moría por estar con mi familia y poder comer algo típico de esta tradición como es el mole poblano y, no es por exagerar, pero a mi mamá le queda exquisito y más si es acompañado con un tamal de alverjón, envuelto en hoja de papatla, así que tuve que decir una mentirita piadosa para salir antes y tomar el camión que me llevaría cerca de mis seres queridos, en la central de autobuses había demasiada gente, algunas hacían filas para comprar el boleto directo a su destino y otro tanto esperaba a su familia que venía de visita.
El viaje no estuvo nada mal, pude leer un poco a Carlos Monsiváis y dormir otro tanto del camino, cuando iba a la mitad de mi recorrido recibí un mensaje de mi mamá diciéndome que no se encontraba en casa, que pidiera algo de comer pero que mi abuelita nos había invitado a cenar tamales en su casa así que no debía llenarme tanto para disfrutar la cena, justo lo que mis ojos querían leer, mi abuelita, una señora de 56 años con un guiso peculiar había hecho tamales en la memoria de su esposo, mi abuelo, que se adelantó en el camino a mediados de febrero de este año.
Llegué y aborde un taxi para que me llevara a casa, una vez ahí no me quedó más remedio que seguir las instrucciones que me había mandado mi señora madre, mientras llegaba lo que ya había pedido mi hermano y yo decidimos ver la película de “El jinete sin cabeza” un clásico de Tim Burton, con la actuación de Johnny Depp, mi futuro espeso, y Christina Ricci, aún no transcurrían ni 20 min de esta y llegó la pizza, era joaco, una combinación de pollo a la mexicana con chiltepín y hierbas de olor fundidas con queso oaxaca,  se veía y olía demasiado rico, comimos hasta no verle fin, la película finalizó y enseguida llegó mamá, como venía del trabajo decidió que era buena idea darse un “regaderazo”, así le llama ella a una especie de baño el cual se realiza muy rápido, y así poder ir a la casa de mi abuela donde mi papá ayudaba a colocar el altar, llegamos y dos hermanos, una cuñada y varios sobrinos y él estaban en friega colocando las flores de los arcos, mi mamá y yo le ayudamos a mi abuela a hacer unos collares que iban a colgar entre los arcos, cuando finalizamos dimos paso a la merienda, comenzaron a sacar los tamales de rojo y verde de las vaporeras y a los presentes se les hacía tarde para agarrar uno de su sabor preferido.
Yo tomé uno de verde, al abrirlo la salsa se comenzó a desbordad y la masa se veía demasiado apetitosa, simplemente estaba delicioso y la gula me hizo pecar y tomé otro más para volver a extasiarme con su sabor y cuando pensé que ya había terminad,  mi papá sacó un pan que es tradicional en Xicotepec, otro pueblo “mágico” de Puebla, cerca de donde vivo, está hecho con manteca y justo en la mitad tiene queso derretido, así que decidí comerme dos pedazos y con eso finalizar mi rica cena, enseguida mis tíos comenzaron a platicar sobre un evento que realizan en Chignahuapan, donde colocan una pirámides en la mitad de un lago y ahí hacen bailables con los que representan el paso a la muerte, se lleva acabo el día 1 de noviembre a las 12 de la noche, me entusiasme demasiado porque a mí me gustan ese tipo de festividades, yo les platiqué de otra que había escuchado en la radio días anteriores, se hace en las ruinas de Teotihuacán, hay actividades culturales, danzas, se elevan globos de cantoya y también aerostáticos, habría quermés y degustación de algunas bebidas, se nos fue la noche en estar platicando de este tipo de eventos y cuando vimos ya era algo tarde así que decidimos irnos a descansar.

Sábado 31 de octubre
La mañana era templada, el aire que corría se sentía caliente, algo pesado, desperté  a las 8 de la mañana, quería seguir durmiendo pero mi mamá me lo impidió y dijo que deberíamos de ir a ver la exposición de catrinas que se realizó en el centro de huauchinango, pero como la flojera aún seguía en mi cuerpo, me recosté para dormitar otro ratito, ella se percató y me volvió a levantar, me aplico un producto para definir mis cejas las cuales son un tanto rebeldes y no querían acomodarse, al terminar de bañarme, ya había hecho el desayuno así que sólo me cambié y baje a comer, de nuevo, para comenzar un plato de fruta con granola, después unos huevitos con jamón y para finalizar unas galletas con café, al término se dispuso que nos  teníamos que ir para apurarnos, pues irían unos tíos a comer mole a la casa, nos fuimos y primero realizamos las compras, lo que faltaba para la comida de hoy y después ver, con calma, las catrinas expuestas en los portales, había un poco más de 10, algunas hechas con materiales reciclables como cucharas, botellas, platos, hoja de totomoxtle, una fue hecha con chile ancho  y una más con nopales, en algunos casos eran un tanto amorfas pero otras se veían bien definidas y es que es el primer año que se realiza este tipo de actividad, afuera de la presidencia se podía ver un enorme altar, no tenía tanta ofrenda, estaba altísimo y no se podía disfrutar bien.

A lo largo del recorrido, iba capturando algunas catrinas que se me hacían interesantes y me fui percatando que la gente es demasiado amable, siempre que veían que me colocaba para tomar la foto, algunas se detenían y esperaban hasta que yo les hacía la señal que ya había terminado, algunas otras, pasaban por donde a tras de mí, no como en Puebla, las personas ahí pasan enfrente de ti sin importarle si salen en tu encuadre o arruinan la captura.

Terminamos de recorrer dicha exposición  y nos regresamos a comprar unos dulces, pues mi hermano y yo teníamos planes de hacer un maratón de películas de terror, así que necesitábamos algo que comer mientras transcurría el largometraje.

Llegando a casa mi mamá comenzó a preparar la masa para los tamales que iba a preparar, porque unos tíos de México irían a comer a la casa, así que ayudamos a escombrar la sala, fuimos por unas cervezas para acompañar la comida y prendimos una veladora blanca al altar porque ya habían llegado las almas de los pequeños difuntos. Mis tíos arribaron antes de la hora indicada, pero eso no importo pues tenía suficiente tiempo que no los veíamos, así que la convivencia empezó, un par de horas después se comenzó a servir la comida, mole, arroz y los ya mencionados tamales, una combinación perfecta para estas fechas y yo no podía quedarme sin comer ese rico platillo, así que no tuve consideración con la cuchara y me serví una y otra vez, a la mitad de la comida llegaron más visitas, mis tíos y primos de San Martín Texmelucan, los invitamos a comer y ellos accedieron, así que pecando un poquito más, decidí acompañarlos con otro platito de esa rica comida.
Las cervezas que habían llevado mis tíos comenzaron a evaporarse, poco a poco nos fuimos quedando sin provisiones, mientras eso sucedía, mi hermano y yo platicábamos con mis primos lo que haríamos en la noche, teníamos dos opciones: Ir a un restauran donde se iba a realizar un concurso de disfraces y el segundo un bar que ese mismo día sería su re apertura, que por cierto tiene un nombre demasiado peculiar: El barbaján, después de tanta plática decidimos ir al primer lugar y mi prima y yo decidimos pintarnos de catrinas, a decir verdad no soy muy buena haciendo dicha actividad,  así que decidí sólo ponerme pintura en la mitad de mi cara a diferencia de mi prima que ella lo hizo en toda su cara, las horas comenzaron a  transcurrir, las 7, las 8 y nosotras aún no terminábamos, mis tíos y mis padres se fueron a la casa de mi abuelita y nosotras apenas estábamos terminando de maquillarnos .
Salimos de casa alrededor de las 10 de la noche, en la salida hacia la carretera que nos conduciría a la fiesta, nos topamos con nuestra respectiva familia, nos dieron indicaciones y continuamos rumbo a la fiesta, al llegar nos percatamos que no había nada de gente y la poca que se encontraba ahí era gente mayor que asistía con su familia o bien con amigos, pasamos y ordenamos unas ricas cervezas, teníamos sed de la mala, después de un rato comenzó a llegar gente, la cual no era diferente a la descripción que hice líneas arriba, estuvimos cerca de 1 hora y decidimos que no era un buen lugar para pasarnos la noche, nos salimos y ya en la camioneta decidimos cual era el siguiente destino, como en Huauchinago no hay muchos antros o bares a los que asistir, bueno si los hay pero no tienen buena música, sólo nos quedaba una opción “El barbaján”, no tenía tantas ganas de ir porque el ambiente es demasiado fresa y odio ese tipo de lugares, pero tampoco quería irme a mi casa, así que nos dirigimos a ese bar, cuando íbamos llegando nos dimos cuenta que había un buen de gente y lo pudimos inferir por  todos los carros estacionados, basta con decir que había autos estacionados en curva y sólo para ingresar a dicho lugar, también notamos que al lugar asistía pura niña de vestidito y tacón y los hombres con camisa pegadita, no se veían nada mal, bueno el punto es que como íbamos pintadas no nos quisimos bajar ya que esa no era la temática, mi primo y hermano insistieron y nosotras accedimos, nos desmaquillamos con una crema que llevaba mi prima y con papel, lo hicimos lo más rápido posible porque los hombres, como la mayoría, se desesperan  y ese no era nuestro cometido.
Ingresamos y estaba repleto, un salón amplio, de dos pisos, el segundo más pequeño que el primero, la poca luz con la que contaba el ambiente aunado con el humo, tenían un efecto en mi vista muy peculiar, como si ya hubiera tomado unos tragos de más y mi mirada comenzara a jugar con mis sentidos,  pero entre todo pude identificar a muchxs conocidxs, amigxs, ex compañerxs de la escuela, vecinxs y una que otra persona ya grande, no perdimos el tiempo y fuimos a la barra a pedir algo que tomar, era un caos, gente esperando su orden desde hacía más de 15 min, los meseros se daban de vueltas, lxs bartender apresurados preparando bebidas, mezclando diferentes licores para darle el toque de la casa, se podía percibir que estaban cansados, fatigados, estresados, pues no te atendían de una manera amable, ni siquiera los meseros, rara vez volteaban a verte y si lo hacían te miraban con cierta apatía, no había diferencia alguna  si llevabas 10 o 5 min esperando a ser atendidos, como pudimos logramos pedir 4 cervezas las cuales estaban tibias, pero al escuchar la música y ver tanta gente animada, no pasaba por tu mente el salirte de ahí, rápidamente fue un amigo a saludarme, estuve platicando con él acerca de la escuela, de su vida, claro que no era el lugar indicado para hablar de esos temas pero tenía mucho que no lo veía, así que no desaprovechamos la oportunidad, él se fue y yo me regresé con los que venía, comencé a observar todo a mi alrededor, gente sonriendo, bailando con la música que el dj tocaba, tomando como si el alcohol dejara de existir al día siguiente, otros hablaban con expresiones de estar discutiendo, algunos posaban para la foto que se tomaban con sus  acompañantes, gente fumando y otros inhalado lo que despedía ese cigarrillo, altxs, chaparrxs,  de piel clara, obscura , delgadxs y gordxs, de todo tipo de personas metidos en ese salón, disfrutando de la noche, del lugar, del tiempo y del espacio. Regresamos a casa alrededor de las 3 de la mañana, lo bueno es que no me gusta ese ambiente porque si no, nos la amanecíamos.
Domingo 1 de Noviembre.
Para mí, la mañana comenzó alrededor de las 11 de ese domingo, tenía mucha flojera, además de que no había amanecido muy bonito pues estaba nublado y llovía un poco, olí a que habían preparado choriqueso, una combinación de chorizo, chiles en vinagre y queso fundido, así que como buena persona con barriga, decidí ir a desayunar y me encontré que también había había yogurt, papaya, café, pan. Mi mamá y mis tíos ya estaban sentados degustando tan buen menú, me uní a ellos y de nueva cuenta la gula no me dejó en paz ni por ser de día, comí y comí hasta no poder más, enseguida me metí a bañar y después a arreglarme, me sentía algo confundida y tenía un vacío enorme, aunque había personas en mi casa yo me sentía sola, algo me hacía falta, repuse no hacerle caso a dicho pesar y disfrutar de mi puente. Dieron las 12 y en la tradición de día de muertos, menciona que a esa hora se van los niños para darle paso a los grandes, así que corrí a prender las veladoras del altar y mi mamá me dijo que tendría que ayudar a hacer tamales, no tenía ganas pero acepte el reto, nos pusimos a elaborar dicha comida entre mi tía, mi prima, mi mamá y yo, de rajas, de mole y de verde, como éramos varías terminamos muy rápido, enseguida decidimos ver películas con los niños pero mi primo tenía que regresar a San Martín pues no le dieron el puente, su corrida salía a las 4 30 y sus papás lo llevaron mientras estaban listos los tamales, la invitación a la degustación también se le hizo a mi abuelita y a una tía, hermana de mi papá, con su respectiva familia.

Llego la hora de probar esas delicias, primero fue uno de rajas, es una mezcla de pollo con chile poblano enjitomatado y con queso gratinado, estaban riquísimos, con decir  que sólo con escribir de ello me dan ganas de  comerme otros dos, también probé los de verde, una delicia en el paladar, los aromas de la masa y la salsa junto con los chilacayotes picados que contenía, hacían una explosión de sabores en el paladar y para acompañarlos mamá hizo un rico atole de chocolate, sabía exquisito, bueno, todo lo que prepara le queda muy sabroso, al finalizar mis primos y yo decidimos ir a ver filmes de terror, así que dejamos a la gente grande abajo y nosotros subimos al cuarto de mi  hermano que tiene un peculiar ambiente, es pequeño, cuenta con un solo ventanal y está iluminado con una luz muy tenue, que hizo el contexto perfecto para realizar la actividad que estábamos por hacer, terminamos cerca de la 1 30 de la mañana, corrí a mi cuarto porque tenía un poco de miedo, me metí por debajo de las cobijas y me quedé dormida hasta el alba del siguiente día. 

jueves, 15 de octubre de 2015

Un típico viaje en la micro.

La mañana del 15 de octubre de 2015, es como todas las demás mañanas de octubre, frías, el aire que nos envuelve está por debajo de la temperatura corporal lo que hace que nos cubramos con alguna ropa de invierno, el cielo está despejando, el alba de la mañana deja entre ver el rojizo sol que sale del horizonte.
Son las 8 15 de la mañana, el sol apenas comienza a calentar, la parada no oficial, donde tres personas esperamos la ruta que nos lleve a nuestro destino, se encuentra en la sombra y ahí donde no da ni un rayo de sol, hace frío. La señora que se encuentra a mi lado se nota impaciente, tal vez porque no ha pasado el camión y a ella se le está haciendo tarde, ya sea para llegar a su trabajo, a su casa o a una cita importante y es que el transporte público  suele ser así, puede tardar menos de 5 minutos y otras veces hasta 10 o 15 minutos en pasar.
La ruta que se vislumbra es la que, por lo menos, la señora y yo estábamos esperando, levantamos la mano para indicarle al chofer que queríamos abordar su unidad, ésta se detuvo y la ella se adelantó para ser la primera en abordar, regularmente la ruta 29 o “la ruta naranja”, como suelen llamarle muchos usuarios, va vacía porque a unos cuantos metros se encuentra su base, pero esta vez fue diferente, entre todos los asientos que lleva sólo se encontraban un par de ellos vacíos, decido sentarme en el más cercano a la salida, para ser precisos en el que está atrás del conductor y es que así cuando baje, no tenga problemas de pasar entre la gente que va parada.
A unos cuantos lugares se escuchan murmullos que poco a poco se convierten en risas, volteo para ver quiénes son las personas que hacen algo de escándalo y me percato que son jóvenes de entre 16 y 17 años, -¿Quién sabe por dónde queda el lugar?, ¿Cómo a qué hora terminaremos?- se escuchaban frecuentemente esas preguntas entre los adolescentes que viajaban dentro y se lograba notar que se conocen de hace tiempo ya que se hablaban en un lenguaje que sólo ellos podían decodificar.
El joven que va a mi lado comienza a platicar con sus amigos quienes se encuentran justo atrás de nosotros, se logra escuchar, entre todo el cuchicheo, que el conductor oye la radio quien a su vez hablaban sobre las nuevas revelaciones que hay de la fuga del chapo Guzmán, quien estaba preso en el Penal del Altiplano ubicado en Almoloya de Juárez y se fugó en julio de este año, -su compañero de celda, que era uno de los jefes de los zetas, habló sobre cómo el chapo tenía amenazados a los guardias…- decía la conductora del programa  y antes de mandar a un corte comercial dieron la hora –Son las 8 20 de la mañana-, me sorprendió como fue que se pasó tan rápido el tiempo, apenas habíamos recorrido un par de calles y ya era esa hora, durante todo ese trayecto varías personas fueron abordando la unidad y a falta de lugares disponibles tuvieron que emprender su viaje de pie sosteniéndose del tubo que está sobre su cabeza o bien de las agarraderas que se encuentras en cada asiento.
Cuando la micro comenzó a recorrer la calle “Camelias”  todos los jóvenes que en un principio venían sentados comenzaron a descender, se escuchó de nuevo la radio, ahora hablaban de los boletos para una rifa por parte de la Universidad de las Américas Puebla, los lugares donde uno puede adquirir esos boletos y cuándo será la fecha en que dejarán de venderlos.
La gente que venía parada por la falta de lugares, tomaron asiento cuando los jóvenes comenzaron a desalojar la unidad, al recorrer con mí mirada a las personas que ahora vienen a mi alrededor me doy cuenta que son más grandes, tal vez estas personas se dirigían a su trabajo, lo pude inferir por la ropa que vestían, en la fila contraria a la que yo iba, va una pareja de personas que hablan muy a gusto, se ríen, comentan sobre un tema, son las únicas personas que hablan dentro de la unidad.
A mi lado ahora va un señor que aparenta tener una edad avanzada, viste un suéter rayado color rojo y negro, su rostro comienza a revelar el paso de los años, tenía diferentes lunares en su cara, su pelo es color blanco con algunos matices grises, se le nota relajado, va dormitando, como todos en algún momento determinado en el transcurso de nuestro recorrido que realizamos en el transporte público y es que es comprensible, el ambiente es propicio para echarnos un “coyotito”, como suelen decir a ese momento en el que el cuerpo se relaja y sólo pide que cierres los ojos para viajar a otros lugares fuera de tu entorno, el calor natural que despiden los cuerpos que se encuentran inactivos  dentro del autobús, aunado a eso lo lento que a veces se torna el viaje, crean la atmósfera indicada para que uno pueda invitar un rato a Morfeo a viajar con nosotros.
En el crucero de las Margaritas, se suben más personas quienes completan el ciclo de un viaje en una ruta, todos los asientos van ocupados por otras personas y las nuevas que acaban de ingresar a la unidad tienen que irse de pie hasta que alguien que va sentado llegue a su destino y tenga que bajar dejando así un lugar disponible, al chofer parece no importarle que lleva pasajeros parados, pues acelera y frena como si estuviera en una carrera de la fórmula uno, los usuarios fruncen el ceño denotando enojo o inconformidad –maneja como si llevara becerros- comentó un joven a sus amigos, pero las demás personas permanecen en silencio, no externan su queja y es que estamos acostumbrados a ese tipo de conductas por quien conduce la unidad, no solo en la “ruta 29” sino en todas las demás, van levantando gente aunque ya lleven una sobrepoblación de personas sin asiento y si no basta con eso, manejan como si los fueran persiguiendo, pudiendo provocar un accidente y lesionar a las personas. Un día me tocó ver que una señora cayera al suelo por el enfrenón que dio el micro, iba a alta velocidad y creo que le ganó el semáforo así que tuvo que enfrenar para no pasarse el alto.

Mis ojos miran fijamente la ventana, puedo ver a las personas que esperan otra ruta que los llevará a su destino, gente manejando con cara de preocupación y metiéndose en una fila y otra para poder avanzar más rápido, intento descubrir el porqué de sus acciones, la respuesta está en el copiloto, esas personas llevan a niños con uniforme, parecen de primaria, quienes deben llegar a tiempo para poder ingresar a su escuela, cuando paramos en un semáforo puedo ver la otra cara de la moneda, dos niños, como de 8 y 9 años, vendiendo chicles e incluso haciendo malabares, se les ve desnutridos, con ganas de no estar ahí, sucios, tal vez no tienen un lugar donde dormir, tal vez ayudan a sus papás porque la falta de empleo en México no ayuda a la economía familiar o simplemente son explotados, esto y más me da vuelta en mi cabeza, el semáforo se torna verde,  “la ruta naranja” comienza a avanzar de nuevo, a unos cuantos metros le vuelven a hacer la parada, la cual no es autorizada, se suben tres jóvenes que les toca ir de pie, volteo la cara y observo que va repleto, dormito, pienso de nuevo en los niños del semáforo, en todas las oportunidades que se les están yendo de las manos, de los años, de su vida, volteo al parabrisas y puedo ver que mi parada se acerca, pienso rápido en cómo poder pasar entre tanta gente, me veo brincando entre todos ellos, pero no soy tan alta, pienso pasar entre los espacios que existen entre persona y persona pero no soy tan delgada, es hora, debo bajar del camión, pido permiso y entre tanto logro salir del embrollo de gente, salgo y ahora lo que observo son estudiantes que se dirigen a su casa de estudio, olvidando lo que viven en su recorrido para así entrar en un mundo de conocimientos.