martes, 8 de septiembre de 2015

El suicidio, un problema de salud pública.



Con motivo del día mundial de la prevención del suicidio, se impartió una conferencia por parte del Departamento de Acompañamiento Universitario, DAU, en las instalaciones  de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP, que llevaba por nombre “Gracias a la vida, vivir sin depresión” por la Psicóloga Claudia Castillo.

Aproximadamente  900 mil  personas mueren cada año por suicidio en todo el mundo, principalmente individuos entre 15 y 29 años, Castillo aclaró que no se puede realizar una estadística exacta, puesto que no todos los casos de muerte infligida son denunciados y sólo pueden recabar información de los hospitales públicos. 

Según la secretaria de Salud, en México se considera que existen 14 mil casos consumados por año, 1 de cada 10 intentos es concluido, lo que lo coloca en el noveno país de muertes por suicidio de una lista de 53.

En el año 2001, la Organización Mundial de la Salud, declaró al suicidio como un problema de salud pública y ha establecido lineamientos para la prevención por todo el mundo.

La depresión es un trastorno mental, la define como la pérdida de interés o placer y es la primera causa de los suicidios.

Mencionó que existen tres tipos de depresión, la leve; esta puede durar de dos a tres semanas y el paciente puede realizar las actividades cotidianas, la moderada; dura de tres a cinco semanas, se presenta cierta dificultad para desarrollar las acciones diarias, ambas pueden tratarse sin necesidad de fármacos, es indispensable que se mantenga una buena alimentación combinada con ejercicio para poder salir del cuadro depresivo; por último mencionó la grave; la cual dura semanas o meses,  es en ésta donde se presentan los intentos de suicidio, se controla mediante la capitalización.

Los síntomas más frecuentes que se pueden presentar en un paciente con depresión es: el ánimo decaído, cansancio, trastorno del sueño, pérdida o aumento de apetito, baja autoestima, trastornos del pensamiento, etc.

Castillo aseveró que no debemos aminorar el problema, si conocemos a alguien que presente síntomas o nosotros mismos nos sentimos identificados con dos o más, tenemos el compromiso de realizar una cita y acudir con el psicólogo, para que nos oriente y al mismo tiempo nos oriente para poder salir del cuadro lo más rápido posible, o si en el peor de los casos, algún familiar o amigo decidió terminar con su vida, los familiares inmediatos, padres, tutores, hermanos, deben acudir a terapia para poder asimilar el hecho.




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